Hace unos minutos estaba más o menos calmado, porque, aunque no tenía ni una gana de escribir esta entrada, pensaba que más o menos había encontrado algo de qué hablar. Precisamente era ese malestar el que me había dado la idea. Y voy, escribo la dirección del blog éste (www.huco.mirenberasategi.com) y veo que lo primero que aparece ante mis narices habla de eso mismo. En ese momento, no he podido evitar recordar que tengo que hacer propecientos y pico trabajos más para los que, con toda probabilidad, recurriré a Internet. Entonces, me ha sobrevenido un dilema: amor u odio a la maldita computadora. Ávidamente he encontrado la resupuesta.

He pensado en la Wikipedia, he pensado en los periódicos on-line,  he pensado en los miles de blogs interesantes que hay en la red, todos ellos sitios que facilitan enormemente la tarea constructiva de nuestras ignorantes mentes, que simplifican y aceleran la búsqueda de cualquier información. Y he amado Internet.

Pero entonces he pensado en lo que me acababa de suceder, y en lo que acababa de ver, también. He pensado en el Tuenti, en el MSN Messenger y toda su retaíla de primos y hermanos bastardos. He recordado lo rico que es ahora el inventor de Facebook, y no he tenido que pensar en lo bien pensado que está elinvento, porque ya lo he hecho en anteriores ocasiones. En lo bien que nos venden la moto antes de que nos demos cuenta de que es una burra. Porque muchas veces he pensado que este tipo de fórmulas no sólo no mejoran las relaciones sociales, sino que las deterioran.

Y no sólo las sociales. Nos hacen perder tanto tiempo que dejamos de buscar información. He pensado en todo el tiempo que dedico a navegar por páginas desconocidas siguiendo links (o, simplemente, por la Wikipedia) cuando no tengo ningún contacto interesante conectado en el Messenger. He pensado en que tengo que estar escribiendo esto en vez de hacer cualquier otra cosa. Que esto seguramente no interese a nadie, pero que cuando alguien teclee en Google ‘Internet’ o ‘retrete’ es muy probable que le aparezca como resultado el enlace a esta entrada, lo cual le hará perder inútilmente varios minutos y eso, a lo peor, le lleva a desistir en su búsqueda o, pero aún, entra aquí, lo lee y, cuando termina, se da cuenta de que ya no tiene tiempo para más y apaga el ordenador sin haber encontrado lo que buscaba.

También es verdad que quizá esta reflexión le pueda ser más útil que lo que buscaba. Lo mejor en ese caso es que, seguramente, no pare a pensar en ello. Y ahora es cuando yo me paro a pensar… ¿es así como funciona la web basura?

La tasa de desempleo está aumentando cada vez más en estos tiempos que corren y en vez de centrar las investigaciones tecnológicas en mejorar la calidad y la cantidad del empleo, resulta que no hacen otra cosa que inventar dispositivos que sustituyen a la mano de obra.

Cajer@s de todos los rincones del mundo, la tecnología RFID (Radio Frequency Identification) es vuestra enemiga. El uso más común de estos dispositivos es la sustitutción del conocido código de barras cuya tarea no es otra que la de almacenar el número de identificación de un producto en concreto.

Apliquemos esta tecnología por ejemplo en un supermercado. Hasta ahora cada producto llevaba su particular código de barras y para comprarlo era necesario que una persona se encargase de cogerlo y pasarle un lector que lo identificase, se hacía la cuenta y el/la cajer@ te cobraba muy amablemente. Os explico, esta tecnología se basa en un sistema de comunicaciones con un emisor y un receptor capaces de intercambiar información a través de señales electromagnéticas y, físicamente, !no son más que simples pegatinas! Pues bien, con un tag RFID por cada producto en el supermercado y otro a modo de lector a la salida de éste, sería posible hacer la compra sin necesidad de una persona que la tramite. Uno sólo tendría que pasar por delante de este lector y automáticamente se detectaría lo que contiene su cesta de la compra. Las formas de pago serían muy diversas gracias a esta tecnología: desde una caja automática (por supuesto también provista de una etiqueta RFID) a la salida de los grandes almacenes, hasta un implante en la persona que contuviera el número de cuenta a la que facturar la compra.

¿Qué más se puede pedir?

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido muy bueno por eso pediré muy pocas cosas

Quiero la nintendo DS (La de color blanco)

La videconsola Wii (con varios juegos)

el nuevo ordenador portatil para niños

La cámara de fotos que se puede meter debajo del agua

Y creo que no se me olvida nada más. Espero que tengan un buen viaje y que el resto de los niños no os den mucho trabajo.

Esta es la carta a sus Majestades de Oriente de mi vecino el pequeño. ¿No os da nada que pensar? ¿No veis nada raro? Vale, yo entiendo que a simple vista puede parecer una carta normal de cualquier niño lleno de ilusión e inocencia, pero yo miro más allá… ¿Dónde estan los muñecos nenucos? ¿Los playmobil? ¿Los balones?…  ¿No os habeis dado cuenta de que todo lo que mi pequeño vecino ha pedido a Melchor, Gaspar y Baltasar lleva cables y/o circuitos? La nueva tecnología no sólo puede verse en móviles, ordenadores, televisiones, electródomesticos y demás… También amenaza a los clásicos jueguetes y persuade a los más pequeños de la casa.

Las batallas que se están llevando a cabo entre las grandes empresas de comunicación por lograr los derechos de emisión de ciertos eventos deportivos son causa de muchas noticias en los útltimos años. Duelos por los derechos la Liga Española de Fútbol, la Liga de Campeones, la Fórmula Uno, la NBA… Lo que no sabían es que la web también les iba a proporcionar ciertos quebraderos de cabeza, ya que páginas como rojadirecta ofrecen a los usuarios la posibilidad de poder ver todo tipo de eventos deportivos (por los que tanto luchan las grandes empresas) a través de Internet y de forma gratuita.

Esta web permite ver casi todo tipo de eventos deportivos en directo. Ofrece algunos links a los usuarios para que puedan acceder a las emisiones de los eventos, a través de los canales que han comprado los derechos de un partido, una carrera etc. Además, para poder disfrutar de dichos eventos, no es necesaria la descarga de ningún programa ya que algunos de los links que ofrecen no requieren un software P2P. Todo esto ha permitido a rojadirecta ser una de las páginas web más populares entre los grandes aficionados del deporte de todo el mundo, y odiada por algunos grupos de comunicación y cadenas de televisión.

Por otra parte, la web ofrece algunos servicios más: descargar los partidos o carreras, ver videoresumenes… Asimismo, contiene un foro en el que los usuarios registrados se dedican a colgar y a comentar vídeos que ellos mismos van colocando.

Uno de los aspectos más negativos a destacar sobre esta página es la mala calidad de imagen de los partidos que se pueden observar en directo, ya que en ocasiones se ve de forma muy pixelada. Además en muchas ocasiones se retienen las imágenes o no se carga de forma correcta. Por lo demás, no hay ningún otro tipo de problema.

De todos modos, como he mencionado anteriormente, el éxito de esta página parece perjudicar a las empresas de comunicación, que ya han mostrado su malestar. Lógicamente, no les hace gracia que una página ofrezca gratuitamente estos eventos a todos los usuarios de Internet cuando ellos se han gastado un dinero considerable en la compra de los derechos de emisión. Por ello, algunos han optado por recurrir a la justicia y realizar algunas amenazas legales contra la página, pero hasta el momento todas han sido en vano. La razón parece ser que la web no emite ningún contenido, ni siquiera lo aloja. Tan sólo ofrece links externos, por lo que no comete ningún delito.

Por su parte, los que llevan la página parecen estar totalmente convencidos de que lo que ofrecen es totalmente legal. Por ello, publican en su página las amenazas legales que les han sido enviadas y sus respuestas, que se presentan en forma de broma. De momento, según indica la página, son tres las empresas que les han intentado demandar: Audiovisual Sport, controlado por Sogecable; Canal 13 de Artear S.A. y el Grupo Televisa.

Cabe destacar que ninguno de ellos parece haber tenido suerte con sus acciones contra la página, pero me viene una pregunta a la cabeza: ¿Quién tiene razón? Se abre el debate.

Hace unas semanas me topé con un tipo de los que yo pensaba que ya no quedaban. Estábamos manteniendo una conversación para un asunto ‘de negocios’ y en el momento de intercambiar nuestros datos me dice: “Yo no tengo móvil, estoy contra esas cosas, todavía resisto”. Lo que pensé, os lo podéis imaginar: “PANOLI”.

Sé que está mal, pero para dentro de mí me reí un poco de él. Un tío que está en contra de poder estar disponible en cualquier momento. ¿Será algún tipo de criminal? Con lo fácil que es darle al botón rojo del celular y desconectar… Hay gente a la que realmente le sudan la rabadilla todas estas cosas de las nuevas tecnologías, porque no lo entienden o ni siquiera sienten la necesidad, pero también hay gente que va de ‘guachi’, de ‘alternativo’ y… en fin, qué se puede decir. Yo no soy muy amigo de las nuevas tecnologías porque, sinceramente, creo que les caigo mal, pero no huyo de ellas. Todo lo contrario. Son parte del progreso y de la creciente capacidad que tenemos de establecer contacto con cualquier persona en cualquier momento del día o de la noche (también me hace gracia cuando alguien me comenta, sorprendido: “¡Te llevas el móvil a todas partes!”. ¡Carajo! ¿Para que narices es móvil el móvil pues?).

La cosa es que hay una sustancial diferencia entre ser usuario de nuevas tecnologías y ser un usuario compulsivo. Tener celular, Internet o cualquier cachibache de estos que salen nuevos cada día (y saber cómo usarlos) no implica estar todo el día colgado de ellos, simplemente te ofrecen la posibilidad de utilizarlos cuando los necesites. Yo no me escondo del progreso, pero sí intento que no me coma.

En el mundo real, todas las personas tenemos solo una vida, y es imposible multiplicarnos para tener más vidas a la vez. Salvo las personas que viven diferentes experiencias a escondidas de los demás, no se conoce a nadie más por tener una doble vida.

Sin embaro, con las nuevas tecnologías, sí es posible tener una vida paralela a la tuya. Concretamente con Internet, hay un mundo virtual llamado The Second Life, desde el cual es posible tener una doble vida. Este mundo virtual entró en auge a partir de 2006, aunque en España fue en 2007. Curiosamente, desde esa fecha, existe la primera comunidad más poblada que está formada por españoles. Y la cual posee el 85% de los participantes.

Si a ti te gustaría tener esa doble vida, tan solo tienes que registrarte en www.secondlife.com , y y bajarte un programa llamado  Second Life Viewer. Después podrás crear como tú quieras tu propio personaje el cual se mostrará en 3D. Una vez hecho esto podrás conocer a todo tipo de gente, participar en diferentes actividades, e incluso podrás mantener sexo virtual.

Pero, como a todo, a este programa también le salió un competidor: Lively. Lively es un programa perteneciente a Google, el cual está basado en la misma idea que The Second Life, aunque tiene sus pequeñas variaciones. Este juego se creó hace unos meses y ofrecía al usiario la posibilidad de crear sus propios personajes y sus propias habitaciones.

Cabe señalar que si pruebas ambos juegos te das cuenta de que Lively es bastante lento y que los personajes no tienen nada que ver con los de The Second Life.

Por esto y por otras razones la idea de Google no ha funcionado y ha sido todo un fracaso para la empresa. Por eso os aconsejo que si queréis adentraros en una nueva vida entréis en www.secondlife.com .

Lo importante y positivo de este juego, es que le sirve a las personas como distracción, como diversión, y sobre todo que no hay ganadores ni perdedores.

Se levantó aquella mañana y le costó desprenderse de las sábanas, fuera hacía un frío infernal, pero debía levantarse para ir a trabajar. En el balcón escuchó un fuerte ruido y se asomó para ver que era. Unos señores con unos monos estaban colocando en la terraza de la vecina las luces que en unos días iluminarían la ciudad y es que .. se acercaba la navidad. Tenía que llamar a su madre para confirmarle su asistencia en Nochebuena y Navidad y darle la noticia de que en fin de año tendrían un invitado, su novio. Sería la primera vez que se cruzasen sus miradas, aunque ya conocían de su existencia. Estaba nerviosa.
Llegó el día esperado y sonó la puerta, ella se arregló el flequillo en el espejo del zaguán y confirmó que todo estaba en orden. Ahí estaba él con una bolsa que según dijo contenía una botella de vino y unos bombones. Cordial y encantador como siempre, pensó ella.

Tras las presentaciones, deseadas por muchos, y los nervios del principio se sentaron a cenar en la mesa. Chistes, anécdotas de otras navidades y sobre todo historias sobre ella para incomodarla ante su novio, fueron los que monopolizaron la cena.

- La cena está excelente. Dijo él mientras se limpiaba suavemente la boca.
- Muchas gracias, bonito! Me alegro de que te haya gustado. ¿Quieres algo más? - Respondió la madre con esa voz tan “de madre” que tenía.
- No, muchas gracias. Estoy llenísimo.

Esta vez fue la hermana quien se aventuró a preguntar dejándose llevar pos el romanticismo que la caracterizaba.

- ¿Y cómo os conocisteis? - Dijo mientras saboreaba un bombón.
- En una página de Internet- Dijeron a la vez la pareja.

El silenció tomo el monopolio que anteriormente las historietas se habían gastado. Miradas de reojo para ver las reacciones  de la familia. Todos cabizbajos concentrados en el plato, vacío ya, pensando supusieron en aquella última frase. Pero de repente la hermana, presa otra vez por su romanticismo dijo:
- Qué original y qué romántico. Me encanta! ¿En qué página?.

- ¿ En internet? - preguntó retóricamente el padre

Su madre adivinando el tenso momento que se avecinaba, acudió al rescate.

- Ahora entiendo tantas horas frente a la pantalla! - sonrió -…intuía que algo especial debía ser. No sabes las broncas que se ha llevado por tu culpa.- finalizó con un tono cariñoso hacia el chico.

La hija, aun perpleja por la pregunta de su padre de decidió a preguntarle.

- Qué pasa papá? No te parece bien? - Preguntó insegura
- Sí, no .. no sé - titubeó el padre.
- Hoy en día, papá, es lo más normal del mundo. La gente se interrelaciona mediante los chats, y las redes sociales.
- No sé hija, estaré antiguo pero a mi no me parece un medio para conocer a las personas, para empezar es inseguro. Nunca sabes con quién te puedes encontrar.. ¿cuántas historias se han escuchado de que han asesinado a niñas inocentes que se han dejado llevar por chicos que estaban detrás de la pantalla? Es inseguro. A vosotros os ha salido bien, no lo dudo, pero …
- No los ves cariño?…son felices!, ¿que más quieres?. Además, ha conocido a gente en la calle que le ha hecho más daño en menos tiempo - dijo con un guiño cómplice hacia su hija- Ojalá hubiese tenido yo internet!…igual hubiese encontrado un príncipe azul!! - con tono sarcástico hacia su marido.

En un mundo cada vez más globalizado a la par que más individualizado, donde cada persona cuenta con su pequeño mundo multimedia y los niños prescinden de las relaciones humanas para centrarse en mundos WiFi y digitales…qué es la normalidad?, bichos raros o adelantados a su tiempo?…

El único dato cierto es q el número de gente que se relaciona de esta manera está en auge y sin visos de tan siquiera estancamiento, nos encontramos sin duda ante una nueva dimensión del concepto “círculo social”.

Los chat o el Msn Messenger son herramientas de mensajería instantánea muy útiles y cómodas para poder comunicarnos con amigos, familia, compañeros… Son muchas las ventajas que indudablemente nos aportan y por ello son tan utilizados y populares. Pero este auge que han vivido durante los últimos años ha contribuido a que la comunicación escrita se haya situado en el centro de uno de los debates actuales de la sociedad: ¿Degradan la lengua?

Lo cierto es que los chat o el Msn Messenger han servido para aumentar, aún más si cabe, la crisis que esrá sufriendo la lengua a causa del ahorro de las letras de los SMS (short message service). Los SMS de los móviles hacen que se tengan que abreviar las palabras para que el coste del mensaje sea menor. Por ello, comenzó a restársele importancia a la ortografía, y de un simpe ¿qué tal? se pasó al ¿ktl?. Ahora mismo hemos llegado a tal punto que es lo mismo escribir “k” que “c” o “b” que “v”. La “h” ni siquiera se utiliza. Son sólo algunos ejemplos que demuestran la situación delicada por la que pasa la lengua escrita. Este fenómeno, evidentemente, se ha trasladado a Internet -a los chat, al Messenger o a los propios correos electrónicos- a la velocidad de la luz y leer una simple oración puede resultar una tragedia para los ojos. Lo peor es que poco a poco eso se está normalizando.

Como medida preventiva se están realizando campañas del uso correcto de la lengua a la hora de utilizar este tipo de servicios, ya que se está viendo que los jóvenes -quienes más utilizan estas nuevas tecnologías- no se preocupan ni lo más mínimo por escribir bien. Pero en contra de lo que parece, también hay quienes piensan que el utilizar incorrectamente la lengua en Internet no tien por que contribuir a su mal uso posterior en otras situaciones. Creen que se trata de un nuevo lenguaje interactivo que ofrece comodidad a los usuarios. Aunque reconocen que el “kit” de la cuestión reside en saber diferenciar cuándo utilizar el lenguaje interactivo.

Se admiten opiniones, pero hay que tener en cuenta que los niños de hoy escriben más en Internet que sobre papel. Con lo cual, va a ser difícil enseñarles a escribir correctamente cuando tienen interiorizado que “avuela” es con “v” en vez de con “b”. Si sabemos utilizar el lenguaje escrito adecuado en cada situación, me parece genial. De lo contrario, creo que todos deberíamos hacer un esfuerzo por cambiar poco a poco esta situación. Al fin y al cabo, en un ordenador, ¿cuánto tiempo nos quita escribir palabras correctamente? Pensémoslo por un instante…

La web 2.0 n oes propiamente una tecnología nueva, ni siquiera una evolución de la tecnología vieja. No es una actualización de circuitos y lucecitas, sino que es una nueva manera, actualizada, de entender y aprovechar la nueva tecnología que se nos va ofreciendo. La evolución de la web 1.0 a la web 2.0 es un camino recorrido entre un entorno tecnológico pasivo y estático a un mundo cada vez más interactivo. Por decirlo de alguna manera es como pasar de la hoja colgada en la pared al marcador electrónico.

Este término se ha puesto tan de moda que se ha extendido a lo que se podría llamar la política 2.0, por ejemplo, que es como podríamos llamar al hecho de que los políticos se esfuercen cada vez más por explotar al máximo los recursos que les ofrece la red. Y de esta mima manera podríamos extender la ‘etiqueta’ a otros ámbitos (empresa 2.0, universidad 2.0, etc.) Con todo esto quiero incidir en el hecho de que lo más importante de la web 2.0 no son las herramientas que tenemos, sino la manera en que las utilizamos, la actitud.

Martina salió de casa. Mientras esperaba el ascensor introdujo en sus oidos (casi hasta el fondo) los auriculares de su i-pod y seleccionó la música que le apetecía escuchar. Alex Gaudino a todo volumen. El ascensor llegó al portal y Martina abandonó el edificio, tal como años antes hacía un tal Elvis. Martina tenía todo apuntado en su PDA. Con su ‘palillito’ fue señalando todas las tareas que había cumplido y las que le quedaban por hacer, desde ahí envío un correo electrónico, cambio su fondo de pantalla y puso en marcha el despertador de la madre que la parió. Gracias a su increíble habilidad y la costumbre consiguió caminar a lo largo de toda la calle ‘Adolfo Hitler’ sin levantar la mirada y ni siquiera la cabeza, lo cual estaba convirtiendo su cuello en una suerte de arco del triunfo. Llegó a la residencia de ancianos donde su abuelo vivía en compañía de un silencioso abandono. A llegar la enfermera la miró con lástima.

-Al fin ha venido. Hemos estado toda la mañana tratando de localizarla.
-¿A mí? -el saludo de la enfermera sorprendió a Martina.
-Sí. Le habrá avisado su madre, supongo.
-¿Avisarme? ¿De qué?
-¿No lo sabe? Su abuelo ha muerto esta mañana.
Silencio. Carraspeo. La música sigue sonando en el i-pod y se escucha desde los auriculares que cuelgan sobre los senos de Martina. Martina apaga su i-pod. Carraspea. Tose.
-¿Está en su habitación?
-No. Lo han llevado a la cocina. Lo han metido en la cámara frigorífica. Hasta que lleguen los de la funeraria.
-Muy bien hecho -se congratuló Martina-. ¿Cómo ha ocurrido?
-Su corazón ha dejado de latir.
-Pero si tenía marcapasos.
-A veces eso no basta. Quizá haya sido eso lo que la ha matado.

Martina titubeó, desconcertada.

-Quizá.

No dijo nada más. Introdujo de nuevo los auriculares en sus orejotas mientras miraba los ojos de la enfermera fijamente. Luego le dedicó una enorme sonrisa de auricular a auricular, dio media vuelta y salió a una calle que la recibió impasible. La enfermera encendió el televisor. “…los disturbios de la calle ‘Adolfo Hitler’ esta mañana han dejado 88 cadáveres dispersos por toda la acera. Las fuerzas del orden público ya han acordonado la zona…”.

Martina caminó en dirección a su hogar, dulce hogar. De repente, se encontró con un cordón policial. Se detuvo. Entonces, un riachuelo de sangre se estiró hasta alcanzar la bota de Martina. La joven sintió un escalofrío y se quitó los auriculares. Algo le hizo sentir extraña. Sirenas de policía. Gente gritando. Walkie talkies. Cláxones. Coches zumbando. Y, junto a ella, una señora comentaba con su marido:

-¡Qué atrocidad! No concibo cómo un ser humano puede ser capaz de hacer esto.
-Además, de verdad -contestó el hombre-. La historia se repite, Lupita. La historia se repite.

La mandíbula de Martina cayó al suelo.

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