Se levantó aquella mañana y le costó desprenderse de las sábanas, fuera hacía un frío infernal, pero debía levantarse para ir a trabajar. En el balcón escuchó un fuerte ruido y se asomó para ver que era. Unos señores con unos monos estaban colocando en la terraza de la vecina las luces que en unos días iluminarían la ciudad y es que .. se acercaba la navidad. Tenía que llamar a su madre para confirmarle su asistencia en Nochebuena y Navidad y darle la noticia de que en fin de año tendrían un invitado, su novio. Sería la primera vez que se cruzasen sus miradas, aunque ya conocían de su existencia. Estaba nerviosa.
Llegó el día esperado y sonó la puerta, ella se arregló el flequillo en el espejo del zaguán y confirmó que todo estaba en orden. Ahí estaba él con una bolsa que según dijo contenía una botella de vino y unos bombones. Cordial y encantador como siempre, pensó ella.

Tras las presentaciones, deseadas por muchos, y los nervios del principio se sentaron a cenar en la mesa. Chistes, anécdotas de otras navidades y sobre todo historias sobre ella para incomodarla ante su novio, fueron los que monopolizaron la cena.

- La cena está excelente. Dijo él mientras se limpiaba suavemente la boca.
- Muchas gracias, bonito! Me alegro de que te haya gustado. ¿Quieres algo más? - Respondió la madre con esa voz tan “de madre” que tenía.
- No, muchas gracias. Estoy llenísimo.

Esta vez fue la hermana quien se aventuró a preguntar dejándose llevar pos el romanticismo que la caracterizaba.

- ¿Y cómo os conocisteis? - Dijo mientras saboreaba un bombón.
- En una página de Internet- Dijeron a la vez la pareja.

El silenció tomo el monopolio que anteriormente las historietas se habían gastado. Miradas de reojo para ver las reacciones  de la familia. Todos cabizbajos concentrados en el plato, vacío ya, pensando supusieron en aquella última frase. Pero de repente la hermana, presa otra vez por su romanticismo dijo:
- Qué original y qué romántico. Me encanta! ¿En qué página?.

- ¿ En internet? - preguntó retóricamente el padre

Su madre adivinando el tenso momento que se avecinaba, acudió al rescate.

- Ahora entiendo tantas horas frente a la pantalla! - sonrió -…intuía que algo especial debía ser. No sabes las broncas que se ha llevado por tu culpa.- finalizó con un tono cariñoso hacia el chico.

La hija, aun perpleja por la pregunta de su padre de decidió a preguntarle.

- Qué pasa papá? No te parece bien? - Preguntó insegura
- Sí, no .. no sé - titubeó el padre.
- Hoy en día, papá, es lo más normal del mundo. La gente se interrelaciona mediante los chats, y las redes sociales.
- No sé hija, estaré antiguo pero a mi no me parece un medio para conocer a las personas, para empezar es inseguro. Nunca sabes con quién te puedes encontrar.. ¿cuántas historias se han escuchado de que han asesinado a niñas inocentes que se han dejado llevar por chicos que estaban detrás de la pantalla? Es inseguro. A vosotros os ha salido bien, no lo dudo, pero …
- No los ves cariño?…son felices!, ¿que más quieres?. Además, ha conocido a gente en la calle que le ha hecho más daño en menos tiempo - dijo con un guiño cómplice hacia su hija- Ojalá hubiese tenido yo internet!…igual hubiese encontrado un príncipe azul!! - con tono sarcástico hacia su marido.

En un mundo cada vez más globalizado a la par que más individualizado, donde cada persona cuenta con su pequeño mundo multimedia y los niños prescinden de las relaciones humanas para centrarse en mundos WiFi y digitales…qué es la normalidad?, bichos raros o adelantados a su tiempo?…

El único dato cierto es q el número de gente que se relaciona de esta manera está en auge y sin visos de tan siquiera estancamiento, nos encontramos sin duda ante una nueva dimensión del concepto “círculo social”.